[Sub Español] Cásate conmigo Capítulo 1 | Marry Me | QIYI Spanish

[Programa con subtítulos en español] [Cásate conmigo] Cásate conmigo [Adaptación televisiva de la novela “Tres matrimonios” de Mingyue Tingfeng publicada en la página jjwxc.net] Episodio 1 Desde antaño, las cuestiones del matrimonio dependieron siempre de los padres y las casamenteras. Los novios jamás tuvieron nada que decir al respecto.

Son los progenitores quienes acuerdan los matrimonios de sus hijos. Y, en cualquier caso, lo más importante a tener en cuenta es el estatus. Falso. El amor no entiende de trampas ni de cálculos. Si el destino une a dos personas, lo normal es que ambos quieran dar lo mejor de sí mismos al otro.

En el amor no tienen cabida los cálculos. El matrimonio no es una venta, el dinero es incapaz de medir cuán intenso es el amor. ¿Y por qué no iban a tener cabida los cálculos? Para todo en la vida es necesario fijar unas condiciones primero. El matrimonio no debería ser una excepción.

A fin de cuentas, es como un negocio. Si la venta se cierra, ambas partes salen ganando. Si la venta fracasa, los dos pierden. Yo creo que se parece más a la elaboración del vino. Se trata de un proceso complejo. Es importante dejar que se asiente. Cuanto mejor se asienta, más rico está.

Además, goza de un valor imposible de reemplazar por dinero. Veo que voy a tener que hacerte la cuenta. Regalos de matrimonio, comidas, ropa, maquillaje… Todo en esta vida cuesta plata. Sobre la plata hay que hablar claro. Porque si no, luego vienen los malentendidos y las peleas. Y así no hay forma de vivir.

Cuando dos personas están juntas, se convierten en dos ramas de un mismo árbol. ¿Cómo quieres que hablen de cuentas? ¿Entendiste todo lo que dije? Espera. Una moneda de plata por el té. ¿También cobras por el té? No necesito para nada una casamentera. Ya suficiente plata tengo que gastar para la dote,

Como para tener que pagarle encima a la casamentera. Espere un momento, por favor. [Ju Sheng, dueño de la taberna de la familia Ju] Parece que volvió a fracasar. No pasa nada, el matrimonio de Ju Mu’er no corre prisa. Pero, en cualquier caso, le agradezco su ayuda. Tenga cuidado. ¡Claro! Mu’er.

Hay que llevar el vino. Ya voy. [Taberna del Dragón dorado] Comerciante Tie. Señorita Ju, ¿cómo es que viniste tú a traer el vino hoy? Estos trabajos de fuerza no son para una muchachita como tú. Muchas gracias. No es nada, hombre. Mi padre tiene la lumbalgia regular, por eso vine yo.

Está bien, está bien. Sí. Ah, sí, comerciante Tie, aún no nos pagaste la cuenta del vino del mes pasado, ¿verdad? No, pero… La familia Ju no empezó a vender vino hasta el mes pasado, ¿no? Sí, pero… Entremos para hablar de la plata dentro. – Está bien. – Entremos.

Vengan, vigilen bien el vino de la señorita Ju. – ¡Sí! – Comerciante Tie. Gracias. Ven, ven, sígueme. Cuidado con los escalones. Señorita Ju, tengo la plata del vino, no te voy a decir que no. Pero, la verdad sea dicha, acá en la taberna del Dragón dorado pagamos el vino cada medio año.

Tú quieres un pago al mes, pero acá eso no es lo normal. Comerciante Tie, la empresa de la familia Long es enorme. Si paga a sus proveedores cada medio año, debe ganar bastante beneficio, ¿no? La posada Suprema sí nos paga mensualmente. ¿Y si me entrega hoy el dinero del mes? Comerciante Tie. Señorito.

Todavía no se midió la cantidad del vino que nos trajo la familia Ju el mes pasado, ¿no? En la familia Long no nos falta plata. Podemos pagarles de manera mensual. Pero las cosas hay que dejarlas claras. Todo debe hacerse según las normas. Este espacio equivale a cinco litros.

Señorito, por favor, debe verter bien el vino. No desperdicie ni una gota, que si no, luego dirá que nos aprovechamos de ustedes. Señorita Ju, veo que aprecias al vino como si fuera oro. No es para tanto. Jamás podría apreciarlo tanto como el señorito aprecia sus riquezas. Toma.

Ya veo que mereces bien tu fama. Corren rumores que dicen que calculas a la perfección incluso la plata que usas para invitar a tus casamenteras. Me parece asombroso. No me extraña que la familia Long no haya logrado cerrar el matrimonio aún. Bueno, no hay mucha diferencia entre nosotros. Me imagino que las casamenteras

Se emborrachan cuando visitan a tu familia. De lo contrario, jamás tratarían de arruinarle la vida a un muchacho casándolo contigo. Creo que aun así me va mejor que a ti, al menos las casamenteras se muestran dispuestas a ayudarme. No como a ti,

Que según parece, vinieron a servirte todas las casamenteras de la ciudad y al final todas ellas terminaron retirándose, ¿no? Eso no es así. Señorito, ya terminaron de verter el vino. Señorito, dese prisa y calcule la cuenta. Aún tengo que repartir más vino. Señorita Ju, por favor, mira. El vino que me traes

No es suficiente. ¡Jum! En la familia Long tratamos a todo el mundo con honestidad. Los hechos valen más que las palabras. Comerciante Tie, réstale plata al total. Sí. Pero, ¡lo derramaron todo ustedes! Por supuesto hay menos de la cuenta. Lo que quieren es engañarme. Se quedan sin el vino, no se lo vendo.

Señorita Ju, como gustes. El local aún no está abierto, así que nadie puede atenderte por ahora. Si quieres el vino, me temo que tendrás que sacarlo de ahí tú misma. Señorito Long, que seas rico, no te da derecho a hacer lo que te dé la gana. Con esta forma tuya de hacer negocios,

¡este local acabará cerrando en poco tiempo! No quiero que la señorita Ju se preocupe por nosotros. Saca el vino de ahí lo antes posible y llévatelo. – No pierdas el tiempo, que aún tienes que repartir más vino. – Señorito. Señorito, es la hora. Señorita Ju. Señorita Ju. Esto… ¡Tramposo! Señorito Long,

La emperatriz viuda está esperándolo. Emperatriz viuda, mis respetos. Oí rumores que dicen que [Emperatriz viuda del estado Datong] hace poco obtuviste un insólito tesoro. ¿Es cierto lo que dicen? Del que hablan es de este objeto. Sin embargo, el cielo brilla demasiado, es imposible percibir ahora mismo qué hay de excepcional en él.

Eso tiene fácil solución. Según cuentan, más allá del mar meridional, viven personas en el océano como si fuesen peces. De sus lágrimas nacen perlas. Yo quería saber si lo que cuentan es verdad. No esperaba encontrar algo así. Emperatriz, disfrute de su contemplación. Hoy, me acompañarás a pasear en el Jardín Real.

Hace muchos años, las canciones de Shi Boyin, el maestro supremo del guqin, eran muy populares. A mí me encantaba oírlas. Pero, más tarde, se dejó implicar en el aborto de la concubina Shu y, por ello, el emperador lo envió al exilio. Desde entonces, no supe nada acerca de su paradero.

Pero ahora, recibí noticias de él. Al parecer, está a punto de volver a la capital. Quiere quedar conmigo para vernos en la posada Suprema. ¿La posada Suprema? Long Yue, tú no perteneces a la corte, haces todo a tu manera. Por eso, me gustaría pedirte que seas tú quien se encargue de esta cuestión.

Pero Shi Boyin dice que, ahora que vuelve a la capital, tiene asuntos importantes que atender. Tienes que tener sumo cuidado de que no se revele ninguna información. Emperatriz, no se preocupe. Me encargaré de que todo vaya bien. Emperatriz, le ofrecí esa perla hace un momento de una forma cuanto menos ostentosa.

Pero no quiero que los demás crean que la familia Long intenta sobornarla, así que, ¿podría pagarme el precio de esa perla fluorescente? Dicen por ahí que el señorito Long jamás pierde en sus negocios. Ahora mismo acabo de comprobar que es cierto. A mi orden.

Asegúrense de que el talento de Long Yue sea bien recompensado. Sí. Gracias, Su Majestad. [Posada Suprema] Señorito, hemos llegado. Ya había llegado a mis oídos que, tras abrir su negocio, la posada Suprema nos arrebató bastantes clientes a la familia Long. La verdad es que siempre me dio pereza venir.

Pero ahora que estoy acá, creo que debería echar un vistazo. Veamos cuál es la diferencia entre ellos y nosotros. Señorito, pero si entramos así sin más, Zhu Fu tendrá motivo para reírse de nosotros. ¿Qué entenderás tú? Se trata de la seguridad de la emperatriz viuda. Es algo difícil de controlar.

No se nos puede quedar nada por investigar. Y entonces, ¿por dónde planeas empezar? Por los libros de cuentas. ¿Los libros de cuentas? Hoy está cerrado, márchense. Venga, márchense. Vamos, vamos, rápido. [Zhu Fu, dueño de la posada Suprema] Long Yue, ¿qué estás haciendo? Veo que el señor Zhu

Se niega a obedecer las órdenes de la emperatriz. Yo siempre colaboro para cumplir las órdenes de la emperatriz. Pero creo que estás usando su poder para tu propio beneficio. Quieres aprovechar las órdenes recibidas para cotillear los secretos de mi negocio. La verdad es que no entiendo

Qué es lo que este libro de cuentas tiene que ver con la seguridad de emperatriz. Tiene muchísimo que ver. La posada Suprema no puede servir alimentos ni bebidas de calidad cuestionable. Si sirven productos de mala calidad y dañan la reputación de su local, el prestigio de la emperatriz viuda se verá mermado.

Así que, debo investigarlo todo en detalle. Es necesario controlar todos los productos que entran y salen de acá. Tanto las mesas, las sillas y las camas como los utensilios del té. Vigílenlo todo minuciosamente. Sí. Rápido, en marcha. Long Yue, me las pagarás. Se está aprovechando para indagar cuál es el modo de negocio

De nuestra posada Suprema. ¡Y yo ni siquiera puedo detenerlo! Está usando su poder contra mí. No me extraña que se le considere el mayor tramposo de la capital. Señor. Emperatriz viuda, mis respetos. ¿Aún no apareció Shi Boyin? En cuanto entre en la ciudad, vendrán mis hombres a informarle de ello. Emperatriz, quédese tranquila.

El maestro lleva años sin volver. Ahora que me ha pedido ayuda, no puedo fallarle. Ya es la hora, ¿cómo es que el maestro no aparece? Vaya personas tan extrañas. El maestro me dijo que, si no llegaba a tiempo, nos comunicaríamos a través del guqin. ¿Otra vez él? Qué pequeño es el mundo.

El sonido de este guqin molesta muchísimo. No puedes tocarlo sin permiso. Márchate de acá. ¿Acaso el señorito no es capaz de apreciar lo bella que es la música del guqin? Lo único que sé es que molesta mucho. Vaya, pensé que estabas medio sordo, pero veo que lo que tienes es mal gusto. Escúchame.

Tengo cosas importantes que hacer. No puedo perder el tiempo contigo. Márchate. Soy yo quien no quiere perder el tiempo contigo. Señorito, señorito. La emperatriz quiere ver a la persona que toca el piano. ¿Cómo? Emperatriz, saludos. Esa pieza que acabas de tocar la compuso Shi Boyin hace años para dedicármela en mi cumpleaños.

Jamás imaginé que después de tantos años, podría escucharla otra vez. Por cierto, ¿dónde está Shi Boyin? Había quedado conmigo. Íbamos a vernos acá. ¿Por qué es una muchacha la que vino? Emperatriz, mi nombre es Ju Mu’er, soy discípula de Shi Boyin. Quizás el maestro haya tenido algún imprevisto en el camino.

Pero, en la carta, el maestro decía que, de no haber llegado al mediodía, Emperatriz debería volver al palacio. El maestro se pondrá en contacto con usted tan pronto como pueda. ¿Es posible que esté en peligro? [Fan Xiaotian, subcomandante de la guardia Wu] Señor, este es el único camino que lleva a la ciudad.

[Long Teng, comandante de la guardia Wu] Llevamos varias horas esperando y sigue sin haber ni rastro del objetivo. Tampoco tenemos noticias de los exploradores enviados. Me preocupa que se haya filtrado información. Tenemos una orden del emperador. Hemos de escoltar a Shi Boyin hasta palacio para poder esclarecer lo que pasó aquel año.

Parece que se nos adelantaron. No podemos dejar que Shi Boyin caiga en sus manos. [Shi Boyin, maestro supremo del guqin] Tengo la orden de escoltar al ministro de Música al palacio real. Espero que no nos lo pongas difícil. ¿Es esa orden del emperador o de otra persona?

Soy Long Teng, comandante de la guardia Wu. Tan solo obedezco órdenes del emperador. Es el emperador quien nos ordena escoltar al ministro de Música hasta el palacio real. Quiere esclarecer todo lo ocurrido con respecto al aborto de la concubina Shu. El objetivo es que la verdad salga a la luz.

Según como están las cosas en la corte, no eres el único con poder. Lo compartes con Shu Bo, el hermano de la concubina Shu. Si yo entro en palacio, la verdad nunca saldrá a la luz. Dado que aún no está en la ciudad, debe de haber muchos asesinos aguardándolo.

El asunto es de enorme importancia. Veo que después de tantos años, todavía hay quien desea verme muerto. ¡Asesinos! Parece que Shi Boyin sufrió una emboscada. Estamos en peligro. ¿Y qué hacemos ahora? Señor. ¿Li Ke? Venga. Emperatriz, por favor. Puedo hacerlo. Antes me vi en una situación tan crítica.

Pero tan solo tengo que saltar, ¿no? Venga. Salte. Siento el tono. Ya lo hago yo. Hazlo tú. Ya voy yo. Es usted muy inteligente. Me imagino que sabrá quién es quien desea verlo muerto. Miembros de la guardia Wu. Llévenlo a salvo a palacio. No podemos permitirnos el más mínimo error. ¡Sí! ¡Long Teng!

No pierdas más tiempo conmigo acá. Si siguen interponiéndose en mi camino, tendré que derramar la sangre de tus hombres hoy. Apártense. Señor, ¿por qué lo dejamos marcharse así? Li Ke, tenemos que distraerlos. Sí. Emperatriz, lo siento mucho. Li Ke le protegerá. Emperatriz, vámonos. Rápido. Long Yue, ¿por qué me metes acá?

Si no te hubiera metido en el carro, estarías muerta ahora No solo no me lo agradeces, sino que encima te quejas de mí. Tú… Pero, ¿cómo de buena será la técnica de tu maestro tocando el guqin para que la emperatriz saliera del palacio aun sabiendo que corre peligro? ¡La carta! ¡Asesinos!

[Long Fei, presidente de la Asociación de artes marciales] ¡Retirada, rápido! ¿Por qué tardaron tanto? Hermano, vine en cuanto me enteré de lo sucedido. ¡No me pude dar más prisa! Señorita Ju, ¿estás bien? Hermano, ¿me engañan mis oídos? ¿Sabes preocuparte por los demás? Yo… Estoy bien. Gracias por salvarme la vida.

Tengo que hablar con mi maestro. Me voy ya. Señorita Ju, espere un momento. No te pasó nada, es cierto. Pero a mí me dieron una patada. Creo que tengo una herida grave. ¡Es verdad! ¡Ve rápido a buscar a un médico! Deberías apresurarte. Señorita Ju. Si estoy herido, es por salvarte. Además, tú misma

Me acabas de dar las gracias por ayudarte. Dadas las circunstancias, creo que lo justo es que me pagues el dinero del carro y las medicinas. Puedes pagármelo todo junto, ¿te parece bien? ¿Cómo? ¿Dices que te pague las medicinas? Ya decía yo… Este sí es mi hermano. Maestro, por fin vuelve.

¿Cómo va la tarea que te asigné? Cumplí sus órdenes. Pude ver a la emperatriz después de tocar la canción de su cumpleaños. Es solo que en ese momento irrumpieron unos asesinos en la posada. Afortunadamente, los hombres de la familia Long pudieron llevarse a la emperatriz a salvo hasta palacio.

Pero todo ocurrió de repente, así que no pude entregarle la carta. No sabía que había alguien intentando matar a la emperatriz. Parece que estaban bien preparados. No pasa nada. Se me ocurrirá otra idea. Maestro. Lo hizo todo para poder ver a la emperatriz. No sé si es demasiado atrevido,

Pero, ¿podría preguntarle el motivo? A veces, es peligroso saber ciertas cosas. Maestro, ¿adónde va? A la taberna del Dragón dorado. Váyase. Sí. Su Majestad. Tómese esta sopa para calmarse un poco. Déjala ahí. ¿Cómo iba a tener apetito para comer ahora? Llevo años sin noticias de Shi Boyin.

Y de repente quería quedar conmigo en secreto. Me imagino que tendrá algo importante que contarme. Alguien hizo todo lo que estuvo en su mano para intentar evitar nuestro encuentro. ¿Quién osaría hacer algo así? Qin, rápido. Prepárame papel y pincel. Sí. [Taberna del Dragón dorado] Hermano. Pedí ayuda a nuestros hombres para salvarte.

Habrá que pagarles como merecen, ¿no? Eres un desagradecido. Yo siempre intentando ganar dinero para la familia y tú tan solo sabes gastártelo. Hermano, no digas eso. Salvar a una persona de la muerte es un comportamiento honesto y fiel. Pero ni moriste ni tampoco terminaste herido. Además,

Entre hermanos hay que tener las cuentas claras. Eso es lo que siempre dices tú, ¿no? Qin nos envió un mensaje para decirnos que, para agradecernos nuestra protección, la emperatriz planea hacernos una visita en la taberna. Esta noche voy a ganar toda la plata que perdimos por culpa de la posada Suprema. Ya llegó.

Está llegando la emperatriz viuda. Ya llegó. Recibámosla. Emperatriz, saludos. Espero que pase un buen rato. ¿La emperatriz tiene la mano tan lisa y suave? ¿Qué haces tú acá? Eso, ¿otra vez tú? Qué bien organizado lo tienes todo. Me gasté una fortuna en fuegos artificiales. Por supuesto que está todo bien organizado.

De todas formas, no les van muy bien los negocios, ¿no? Quizás esta ceremonia los ayude a tener mejor suerte. Long Yue, obedece las órdenes. Vengo en representación de la emperatriz viuda. [Dirigido a Shi Boyin] Llévale esta carta y mi placa de órdenes a la discípula de Shi Boyin, Ju Mu’er.

Dile que se los entregue a Shi Boyin, cueste lo que cueste. El objetivo es que Shi Boyin pueda moverse sin obstáculos si se ve en peligro. Una pregunta, ¿esta placa de órdenes tiene el mismo poder que la propia presencia de la emperatriz? Por supuesto.

Se me ocurrió una forma de contactar con mi maestro, no sé si estarás dispuesta a echarme una mano. Te recomiendo que me trates con respeto. De lo contrario, estarías faltándole al respeto a la propia emperatriz. Hermano, mírala. Rápido. Saludamos a Su Majestad. Escúchame bien. No me la vas a jugar, ni lo sueñes.

Yo no le temo a nada. Tengo la placa de órdenes imperial, es como si la emperatriz estuviera presente. ¿Acaso quiere el señorito Long que tenga que castigarlo por faltarle al respeto a Su Majestad? Ju Mu’er, escúchame bien. Que tengas el escudo imperial,

No te da derecho a hacer lo que te dé la gana. ¿Y qué pasa si lo hago? Lo que quiero es devolverte la jugarreta que me hiciste. Si vengo en representación de la emperatriz, además de para premiarte por la protección que le serviste, es para hacer otras tres cosas. Comerciante Tie. Dígame.

Acompañe a la invitada a la salida. Sí. Long Yue, obedece mis órdenes. A sus órdenes, Su Majestad. Primero. Me enteré de que debes dinero a todos los proveedores. Te ordeno que comiences desde ahora a pagarles de manera mensual. Segundo. Como todos los locales de la calle del Este son de tu familia,

Te ordeno que te encargues de restaurar los tejados de todos los locales a lo largo de este mes. No te pases ni un pelo. Y tercero. Dime cuál es la habitación de mi maestro. Está bien. Te lo diré. Tu maestro… Él… No está en nuestra taberna. Y aunque estuviera acá,

No te lo diría. No puedo comprometer la intimidad de los clientes. ¿De verdad que no está acá? [Shi Zechun, ministro de Personal] Déjate de formalidades conmigo. Estuve dándole vueltas a tu plan. No me parece adecuado. Si la emperatriz nos ayudara, nos iría muy bien. Sin embargo, en el palacio hay multitud de espías.

Me temo que… No tenemos otra alternativa. No pude quedar con la emperatriz la vez anterior. Mi discípula no logró llevarle el mensaje. Nuestra única opción es que tú vayas a palacio a explicarle la situación a la emperatriz y a invitarla a la posada del Dragón dorado. De hacerlo,

El riesgo a correr sería muy grande. Según las noticias que recibí, Shu Bo ya sabe que el niño está escondido en tu mansión. Ya no hay vuelta atrás. Esta vez, ni la propia emperatriz podrá proteger al niño. Tenemos que limitarnos al segundo plan. Me lo llevaré conmigo. Maldita sea, vete rápido. Está bien.

Shi Boyin, me asignaron la misión de matarte. No me hagas perder el tiempo. Sal de donde estés. Por tu culpa tiré la plata de los fuegos artificiales. Y ahora quieres… No lo sigas. Maestro, no está herido, ¿verdad? Estoy bien. Ah, maestro, la emperatriz me pidió que le entregara esto. [Dirigido a Shi Boyin]

Este asunto acaba acá y ahora. No me persigas a partir de este momento. No le digas a nadie que eres mi discípula. Nada nos une a partir de ahora. ¡Maestro! Fue una buena oportunidad. Hermano, ¿cómo pudiste fracasar? ¿Cómo no pudiste matarlo? El odio que le guardo es cada vez más intenso.

[Shu Bo, comandante del palacio Kun] Su Majestad, tranquilícese. Shi Boyin está ya en la capital. [Concubina Shu] No permitiré que se vaya de acá sano y salvo. [Taberna del Dragón dorado] Los fuegos artificiales no nos sirvieron de nada. Retira, retira, retira… Todos los clientes dejan su habitación. Nos quedamos sin ingresos.

La señorita Ju está acá. Hola, comerciante Tie. Señorita Ju. Quiero ver a mi maestro. ¿Sabes en qué habitación se aloja? Esto… Shi Boyin ya dejó su habitación. No tengo ni idea de a dónde pudo ir. ¿Ya se fue? Señorita Ju, siéntese un rato. Le prepararé un té.

Parece que su maestro está decidido a romper el vínculo que tenía con usted. Tú… ¿Por qué te preocupas tanto por mi maestro y por mí? Es ya casi mediodía. ¿Cómo es que no hay clientes por acá? Veo que estás muy aburrido, ¿no? ¡¿Cómo…?! Señorita Ju, tómese un té. Muchas gracias. Disfrútelo.

¿Qué tal está el té? Muy rico. Es el Té de Longjing de mejor calidad. Es una moneda de plata. ¿Cómo? ¡¿Cómo puedes ser tan ruin?! El lavado de la ropa también te saldrá por una moneda. Toma tres monedas. No me des el cambio. Disfruta de tu arrogancia ahora, porque en adelante,

Ni 200 monedas de estas harán que consigas lo que te propones. Adiós, no te acompaño a la salida. No hay nada que yo no pueda conseguir en la capital.