[Sub Español] Su propia clase Capítulo 14 | In a Class of Her Own | iQiyi Spanish
[Programa con subtítulos en español] [Su propia clase] [Episodio 14] Basta. ¡Suéltalo inmediatamente! ¿Hace falta tanta ira? Déjalo. Vamos. ¿Qué les sucede? ¿Qué nos sucede? Pues eso te preguntamos a ti. – Yo… – ¿Tú qué? Estamos investigando la situación. No saquemos conclusiones rápidas. Calmémonos. ¿Cuál es el problema? – Explica. – Mira… Me dijeron…
Que Feng Cheng Jun te acosa. Así que vinimos… a investigar. Aunque no exactamente. Estamos aquí para salvar al pobre de Wen Bin. – Eso mismo. – Claro, exacto. Esto es ridículo. ¿Por qué piensan eso? No temas. Solo dinos qué sucede. – Nos encargaremos. – Pero… – Claro. – Feng no me hizo nada.
¿Cómo que no? Te persiguió al salir del dormitorio. ¿Al salir del dormitorio? No estuviste en el dormitorio ayer. Te equivocas, Zhao Hui. Nadie me persiguió y no tengo miedo. Dinos la verdad, Wen Bin. Estás aterrado. Cada vez que estás con Feng Cheng Jun, tiemblas del miedo… como si fueras una mujer acosada.
– Sí. – Es cierto. ¿Se dieron cuenta? – Eso es, se te nota. – Es cierto. Esa mirada lo dice todo. Él te acosa. – Sí. – Te ayudaremos. No es así. Se equivocan. Él y yo… Feng y yo… Feng y yo somos buenos amigos. ¿Buenos amigos? ¿Qué significa eso? No lo parece.
No. Los observé durante días. Les aseguro que no son tan cercanos. – Sí. – Seguro que están fingiendo. En realidad, se trata de un juego. ¿Un juego? ¿Qué dices? Sí, eso es. Juego a ver cómo reacciona cuando lo evito. Es un trabajo de investigación… para la próxima novela grupal. ¿Qué? Ustedes…
– No. – ¿Qué es eso? ¿No? ¿No qué? Bin. No me evitas a propósito. Dime. ¿Te molesta algo? Me hicieron un hechizo. ¿Un hechizo? – ¿Qué hechizo? – ¿Hechizo? No hay problema, Wen Bin. ¿Qué haces? ¿Qué hace? Wen Bin. Listo. ¿Te sientes un poco mejor?
– ¿Mejor? – ¿Te parece que se siente mejor? ¿Cómo te sentirías si te colocara un talismán? Perdón por eso. ¡Fuera! Nos vamos. – Lo siento. – Perdón, ¿estás bien? ¿Seguro que estás bien? ¡Suficiente! Y no se hace así. Perdón. ¡Vamos! Bin. ¿Qué les sucede a estos? Tengo cosas que hacer, Feng. Luego hablamos.
¿Saldrás otra vez? Hoy no se puede salir. Es una emergencia. Todo estará bien. Treparé por atrás. Nadie lo notará. ¿Buscas a Mu Xiao Man otra vez? ¡Claro que no! Es una emergencia, adiós. ¡Bin! Tu hermano sigue con fiebre. Estoy muy preocupada. Tengo la receta de los medicamentos. Solo necesito dinero para comprarlos.
Aquí tienes. Te veo más delgada que la última vez. Deberían dar alimentos saludables en la escuela. ¿Alguien te acosa? ¿Te roban la comida? ¡No! ¿Cómo pretendes hacer las cosas bien… si no sabes cuidar de ti misma? Mamá, siempre me subestimas. ¿Sabes algo? Me está yendo bien con la novela. Podrías felicitarme por eso.
Yo… ¿Qué sentido tiene? ¿Wen Bin se escapó? ¿Qué castigo le aplicamos… a quien no respeta las reglas? Infórmalo a la sala. Le quitarán diez puntos. ¿Y? Eso es todo. Tenemos que ser estrictos. Para que aprendan la lección de una vez. Las reglas actuales funcionan como un candado. Adentro, los caballeros…
Y, afuera, los agitadores. No sirve para los estudiantes difíciles. No los afecta en nada. Por eso tenemos que tener el control. Si no, las reglas no serán más palabras en un papel. Me está yendo bien. Nadie sospecha sobre mi identidad. No te preocupes. Nada malo me pasará… mientras estudie y trabaje.
No les traeré problemas. Me darán una mejor paga. Todo lo que tienes que hacer… es relajarte y contar el dinero. ¿Qué te parece? ¿Relajarme y contar el dinero? No vuelvas a verme si no recuperas peso. No te preocupes. Subiré unos kilos para la próxima vez. Solo cuenta el dinero tranquila.
El dinero no es lo más importante. Tu seguridad es lo primordial. ¿Está bien? Sí. Se hace tarde, debo irme. Dile a mi hermanito que se cuide. Cuídate. Ve. Presidente. Presidente. Vi a Wen Bin. Regresó. ¿Quién anda ahí? ¿Te estás escondiendo? Te vi. ¡Sal de ahí! ¡Wen Bin! Wen Bin. ¿Dónde estabas?
El presidente ha estado observándote. Sé honesto, no mientas. Wen Bin. Te escapaste de la escuela. Eso está prohibido. ¿Qué hiciste afuera? Es un asunto personal. ¿Personal? Fuiste a la casa de Cai Yun… Esta academia ha priorizado siempre las cinco virtudes. Pero, últimamente… algunos han dañado la reputación de la escuela…
Y han avergonzado a sus estudiantes. Eso es. Hay que arrancar los problemas de raíz. ¿Por qué te burlas de las reglas así? Eso no es un juego. Si no nos das una razón válida, otros estudiantes harán lo mismo. ¿Y qué pasará después? Habla. ¿Tienes una respuesta o no? ¡Mírame! ¿Te ofendí alguna vez?
Wen Bin… El consejo de estudiantes lleva registros… de tu rebeldía y mala conducta. No te castigaron porque esperábamos que cambiaras. Pero sigues igual que siempre. Y ya no digas que el reglamento es impiadoso con los estudiantes. Acepto el castigo por no respetar las reglas. Pero no aceptaré que me etiqueten como un rebelde.
Hagan lo que quieran, lo acepto. Ya veo. Tienes agallas. Escucha. Hoy te castigaremos… no para etiquetarte… sino para proteger el reglamento de la escuela… y la reputación de sus estudiantes. ¿Entendido? – Sí. – Entendido. La condena no requiere de excusas. ¿Qué dijiste? ¿Quién te condena? Explícate. Ya lo sabes, todos lo saben. ¡Tú…!
Bien. Wen Bin. Hoy, en público, te castigaré en nombre del consejo de estudiantes. En privado, te daré una lección. Para que respetes las reglas. ¿Te gusta trepar los muros? Pues te quedarás allí todo lo que quieras. Presidente. ¡Presidente! Cállate. Está bien. Vean, todos. Le pasa por obstinado. Y por molestar al presidente. Muévanse.
Hacía tiempo que quería esto. Señor Li. ¿No cree que el castigo a Wen Bin es algo excesivo? – El presidente lo dejó parado ahí. – Sí. Wen Bin suele hacer estas cosas. – Sí. – Si todos están de acuerdo… – será una solución dolorosa. – Dolorosa… ¿Solución dolorosa? Sheng Zhi.
Ya pasó una hora. Ese mocoso de Wen Bin. Es un desconsiderado. Que no se mueva de ese lugar. Quiero saber cuánto más aguantará. ¿Hicieron lo que les pedí? Le hacemos pedirle disculpas cada dos minutos. Creo que se hace el tonto o no nos oye. No tiene reacción. Me preocupa…
Que, con el correr del tiempo, suceda algo malo. Te meterás en problemas. Después de todo, todos vigilan. ¿Bromeas? Mi objetivo es que todos estén atentos. Yo, Han Sheng Zhi, soy defensor de la justicia. Y me aseguraré de que reciba su castigo. Él ni se molesta. ¿Por qué lo haría yo? Además,
Si es indulgente ahora, lo hará más obstinado en el futuro. – Buen día, Zhao Rong. – Zhao Rong. Buen día. Ven, Cheng Jun. Al fin te encuentro, te estuve buscando. – ¿Por qué? – Escucha. Wen Bin y el presidente… ¿Wen Bin? ¿Qué le pasó? ¡Habla bajo! Síganme. Todavía está ahí. Debemos detenerlo.
Ya no aguanta más. ¡Wen Bin! ¿Por qué siempre te metes en problemas? – Discúlpate y ya. – Eso. Si eres obstinado, caerás en su juego. ¿No te das cuenta? No. Wen Bin. ¿Quieres morirte ahí? Claro. ¡Rápido! ¡Ayúdenlo! ¡Rápido! Basta. Oye… ¿Se disculpó? No pueden matarlo por comportarse así.
¿Eso es lo que quiere el consejo? Eso. ¿Qué quieren? Aquí, las reglas son órdenes. Debemos cumplir y accionar. Soy responsable ante cualquier cosa que suceda. Déjenlo ir. De ninguna manera. ¿Quién te has creído? Exacto, el presidente no lo permite. Ni te atrevas a tocarlo. ¿Cómo está? – ¿Estás bien? – ¿Wen Bin?
Wen Bin. Feng. Sabía que vendrías. Busquen a un médico. – Llamen al médico. – Estoy bien. Necesito descansar. Feng Cheng Jun. Estás desafiando al consejo de estudiantes. Wen Bin no respetó las reglas. Pueden castigarlo, pero no torturarlo. Se portó mal, pero no cometió ningún delito. ¿Crees que pararse en un muro es tortura?
Además, aplicamos medidas de seguridad. ¿De qué tortura hablas? – Claro. – El único culpable aquí es Wen Bin. Ya dejen de pelearse. Denme agua, vamos. Rápido. El trabajo del consejo es… asegurarse de que el estudiante admita su error. Pero no debe obligarlo a que lo haga. Solo hacemos cumplir las reglas.
Estás tergiversando los hechos, Feng. Ya veo. Hablaré con el señor Li. Adelante. Quisiera saber… de qué lado está el señor Li. ¿Qué sucede? Huele a quemado a kilómetros de distancia. Deberías haber hablado antes con él. Con Wen Bin en ese estado… hablar con él solo hará que lo desprecie más. Cierto.
Ya quisiera ver… quién sería tan tonto para hacer eso. Los asuntos del presidente son ajenos a los superiores. Es cierto. Llévate a Wen Bin para que se recupere. Si algo malo sucede, habrá problemas. ¿Qué dice, presidente? La próxima vez, no tendré piedad. Seguro, presidente. Wen Bin. ¿Escuchaste?
La próxima vez, no te saldrás con la tuya. – Llévatelo. – Rápido, necesita descansar. Toma. Buscaré al médico. Estoy bien, Feng. ¿Por qué te escapaste? ¿Acaso no me puedes contar? Te arriesgaste mucho. ¿Fuiste a ver a la señorita Mu? Ya no preguntes, Feng. Te contaría si pudiera. ¿Qué escondes?
Parece que no confías en mí. Feng, algún día te contaré. Te lo aseguro. ¿Estás bien? Gracias por ayudarme, señor Le Xuan. No te ayudé. Vine a salvarte la vida. ¿Qué? ¿No confías en mí? ¿Por qué no puedo hablar con el señor Li? El consejo castiga a quien incumple las reglas.
La escuela les otorga esa autoridad. El señor Li no se involucrará. Si el es quien inflige el castigo, tu vida correrá peligro. ¿A qué te refieres? A una solución dolorosa. Te darán latigazos. Por suerte, Lu Zhao Rong me lo advirtió. Si no, las buenas intenciones de Cheng Jun… habrían causado más problemas.
Wen Bin. De ahora en adelante, ten más cuidado. Ya no puedes seguir burlando las reglas. Eso es todo. Me voy. Después de ese incidente, Wen Bin la pasará peor. Eso sí que fue personal. El presidente no pudo con la señorita Mu, y se desquitó con él. – ¿Qué dices? – Qué despreciable. Cállate.
Si el presidente te oye, te castigará también. El presidente parece un todopoderoso. Puede castigar al que quiera. ¿No les da miedo eso? Eso es abuso de poder. Ya tendrá su castigo divino. Ya basta. Ese presidente… Es tan… Mo Xiao Huan, Lu Zhao Rong. Los busca el presidente. ¿Qué quiere?
¿Por qué un repetidor debería temerle? Yo no le tengo miedo. Te acompaño, vamos. Seguro, eres una buena influencia. – Vamos. – Sí, vamos. Están en problemas. Cheng Jun. Malas noticias. Convocaron a Lu Zhao Rong y Mo Xiao Huan. ¿El presidente? ¿Por qué los convocó? Por lo de Wen Bin.
El presidente sabe que Lu Zhao Rong era tu informante. Y que Mo Xiao Huan te ayudó a salvar a Wen Bin. No distinguen el bien del mal. Están en problemas, iré por ellos. – No lo hagas. – Wen Bin. No puedes ir. El presidente sigue enojado. – Seguirá atormentándote. – Sí.
Pero es por mi culpa. Bin. Ya no se trata solo de ti. Lu Zhao Rong. Presidente. Como miembro del consejo, defendiste una y otra vez a Wen Bin contra mí. ¿Crees que merece tu admiración? – No, yo… – Sí que lo merece. Cállate, no es tu turno. Sí, está bien. No hay problema.
Ya no discutan. Tranquilos. Verá, presidente. Castigar así a un niño vulnerable… sería contraproducente para el consejo… si algo malo le sucediera. ¿No le parece? Es decir que lo hizo… ¿por mi bien? Sí. Debería agradecerle. No tiene por qué. La decisión del consejo… por revelar información reservada…
Lu Zhao Rong admitirá su delito ante toda la escuela. Presidente. Reconsidérelo, presidente. ¿Disculparme ante toda la escuela? Será el peor antecedente que me quede. Ya fui parte del consejo. No logré muchas cosas, pero fui un servidor. Reconsidérelo. No tendré chances en el examen imperial. Dependerá de su actuación futura. ¿Por qué te acobardas?
Aprendamos de Wen Bin. ¡No te rindas ante este miserable cobarde! ¿Quién es un miserable cobarde? ¡Tú! – ¡Cállate! – ¡Treinta golpes! – Treinta puntos menos. – ¡Oye! – No, no pueden… – ¿Qué hacen? ¡Ayuda! ¡No le peguen! – Hablemos. – ¡Ayuda! – Presidente. – ¡Deténganse! – ¡Ayuda! – ¡Presidente! ¿Qué sucede?
– Llegó el Rector Feng. – ¡Ayuda! Rector Feng. ¡Rector Feng! ¡Vea! Mi abuelo estaría desconsolado. Basta. Tienes la mano hinchada. ¡Sí! Cállate. ¿Cómo sostendrá la pluma? Rector Feng. No respetó las reglas… se negó a reconocer su error. Abusaste de tu poder para tu propio beneficio. Feng Cheng Jun. Una y otra vez,
Desafiaste a este consejo. Aún no decidimos qué haremos contigo. Y otra vez desafías a la autoridad. No tendré piedad. ¿Castigarás también a Cheng Jun? Rector Feng. Nada se logra sin reglas. Sí. Necesitamos reglas. Pero, en este caso, ¿no deberíamos discutirlo? Rector Feng. La decisión del presidente no representa a todos los estudiantes.
Estas son las firmas de Yang Yi De, Wen Zi Feng y Wei Zhao Hui. Parece que muchos estudiantes no están conformes con el consejo. Feng Cheng Jun. No perdiste el tiempo en reunir esfuerzos… para enfrentar al consejo. Eres un taimado. Vamos. Debo hablar con los dos. ¡No empieces! En cuanto a este asunto…
Estuve hablando con el señor Li y el señor Ding. Muchos estudiantes dudan… del obrar del consejo. Si esto persiste, impactará negativamente en la academia. Las reglas que mencionas son importantes. También lo son los cambios a los que refiere Cheng Jun. ¿Qué les parece? Organizaremos un foro de políticas.
Los representantes de los estudiantes podrán votar. – Pero… – Ese estudiante, Lu… Aquí, Zhao Rong. Sí. El castigo para él y Mo Xiao Huan… será revocado. – ¡Gracias, rector Feng! – ¡Gracias, rector! Eso es todo. Rector Feng… Es todo. Pégame otra vez. – ¡Rector! – ¡Lárgate! ¡Rector Feng!
¿Qué es eso del foro de políticas? Se los resumo. Si ven las actas de Yunzhou, la mayoría de los académicos no está de acuerdo con las reglas. Para ser justos, debe organizarse un foro de políticas. Habrá un debate entre los que estén a favor de ellas y los que no.
Luego, cada uno votará… y dará sus argumentos… para decidir si esas reglas se modifican o no. El señor Wang recibirá los registros del foro. Perfecto, aprovechemos esta oportunidad. No podemos permitir ese abuso de poder por parte del consejo. Juntar firmas funcionó. Estoy aquí presidente. ¿Para qué me necesita? Prepárate.
Vendrás conmigo al foro de políticas. ¿Yo? ¿Por qué? ¿No quieres? Es una oportunidad para mostrarse. Será un honor. Qué bien. Competiremos con Feng Cheng Jun. Las exposiciones quedarán a tu cargo. Esmérate en ganar. No aceptaré ningún fracaso. Daré lo mejor de mí. ¿A quién enviaremos al debate? ¿No te parece obvio?
A Cheng Jun. Claro que sí. – Hazlo, Cheng Jun. – Sí, por favor. Esto pasó por mi culpa. Yo también participaré. Nadie apoya las acciones del consejo. Sugerimos que ya no tengan autoridad para castigar. ¿Proponen abolir el consejo? No. Pueden tener el rol de supervisores. ¿Intentas anular las reglas establecidas por nuestros antecesores?
Los tiempos cambiaron. ¿Por qué aferrarse a lo que no funciona? Nada se logra sin reglas. Ustedes rechazan a la autoridad abiertamente. ¿No será que tienen algo que esconder? No sean oportunistas. Háganme caso. Es mejor seguir las reglas y vivir honestamente. ¡El presidente sabe! Sigamos las reglas que nos ayudan a mejorar.
Al consejo no le interesa crear un ambiente de buena conducta. No hay prioridades ni transparencia. Todo vale. Eso es pedantería y un gran error. Cheng Jun tiene razón. – ¡Sí! – Eso es. Qué curioso, Cheng Jun. Nuestros antecesores establecieron las reglas hace 20 años. Ayudaron a otros estudiantes a ser virtuosos y sabios.
Sin ellas, el camino no tiene una dirección clara. El consejo trabaja por el bien común, ¿cierto? Xun Zi dijo, «Luz para los justos, oscuridad para los tendenciosos». El consejo no se formó para encerrarnos en una jaula, a merced de asuntos personales. – Sí. – Es cierto. ¿Por qué nadie habla?
Lo escuchamos, señor Li. Feng Cheng Jun. Según tus argumentos, las reglas de la escuela son injustas. Yo no dije eso. Se cree que, si nadie respeta las reglas, el castigo debe ser impuesto según sea el caso. No debería decidir uno solo. Y tú eres quien decide.
Quieres modificar las reglas para beneficiar a Wen Bin. Las buenas reglas se obedecen. Las malas generan sumisión. ¡Feng Cheng Jun! Más te vale asegurarte… de estar preparado para desafiar las reglas. Continúa debatiendo. Wen Bin. Desobedeciste las reglas… y el consejo te castigó. ¿Crees que lo merecías? Sé honesto. Creo que sí.
Feng Cheng Jun. Ya lo oíste. Lo merecía, pero, ¿se preguntaron… por qué lo hace? Él estudia todo el tiempo, trabaja duramente para ayudar a su familia y por eso lo castigan. ¿Les parece razonable? – No… – Venimos de distintas clases sociales. Tenemos vivencias distintas. Por eso, es difícil acatar estas reglas.
– Sí. – Es cierto. Cheng Jun tiene razón. Es momento de cambiar las reglas. – De acuerdo. – Necesitamos un cambio. – Arréglenlo. – Sí. – Es necesario. – Sí. Ojalá pudiera… ir a visitar a mis padres enfermos. Yun Shang apunta a formar a los futuros funcionarios. Todo lo demás es secundario.
De acuerdo con Yu Le Xuan. Los estudiantes creemos… que ser funcionarios no es el único objetivo. Cada uno tiene su objetivo. Si no nos convertimos en funcionarios, tendremos los conocimientos para servir a la comunidad. ¿Tienen ambiciones propias? Claro. Rector Feng. No deseo ser funcionario. ¡Tonterías! ¿Para qué ingresaste a Yun Shang?
Por el Libro de los cambios. Para estudiar los secretos del universo. Y compartir todos mis conocimientos. Válgame. Ese niño perdió la razón. A mí tampoco me interesa. Otro más. Estoy aquí porque… me gusta tener amigos como Wen Bin… con quienes compartir ideas y sueños. Con amigos así, ya no caminaré solo…
Por los arduos senderos de la vida. Tiene sentido. Las palabras de Cheng Jun me conmovieron. Yo quiero ser pintor. Pintaré historias sobre el corazón y la belleza del mundo. – Qué bien. – Muy bien. Seré honesto… si no me hubieran obligado a venir, sería un comerciante que vive de sus negocios.
Quisiera preguntarle a Cheng Jun. ¿Cómo hace la escuela para controlar a los estudiantes? Eliminando los castigos inútiles. Es momento de cambiar. Se debe educar en función de las aptitudes. Excelente, Cheng Jun. – Sí. – Se merece un aplauso. Sí, estoy de acuerdo con Cheng Jun. – Yo también. – ¿Quién no? Yo también.
Muy bien. Sal de ahí. Estás rodeado. ¡Lo quiero vivo! ¡Tras él! Feng Cheng Jun quiere cambiar las reglas, pero también el sistema académico. ¡Eso es una tontería! Bueno para los jóvenes de hoy, bueno para los adultos del mañana. Beneficiará al país. ¿Qué tiene de malo?
Feng Cheng Jun fue muy valiente al dar su discurso. Feng Cheng Jun. ¿Deseas agregar algo más? La escuela asignó estudiantes para el consejo. Pues creen en la igualdad y la autoevaluación. Si es así… nobles y plebeyos, hombres y mujeres… deberían tener derecho a la educación. ¡Eso es ridículo! ¿Quieren que las mujeres estudien?
Insultas a la academia. – ¡Es un deseo! – Dígame, presidente. En el mundo hay hombres y mujeres. ¿Por qué hay diferencias? Somos todos iguales. Mírenlo así… ¿les gustaría tener esposas estudiosas… o tontas que no saben nada? Eso es demasiado. Lo que dijo Wen Bin… No lo registres. Rector Feng. Los estudiantes debaten.
Que lo hagan libremente. Solo así habrá valido la pena reflexionar. El señor Wang no lo regañará por esto. ¿Podemos hacer esto? Si no lo registra, será un engaño para otros. Regístralo, entonces. Lo que dijo Wen Bin es cierto. Mi abuela siempre quiso estudiar. Si lo hubiera hecho, mi abuelo habría logrado cosas mejores.
Si se hubiera educado según las aptitudes, Zi Feng y yo no rendiríamos examen a cada rato. Ahora que lo pienso, me enoja. Queremos reglas… que nos hagan sentir orgullosos. Que nos ayuden a ser mejores ciudadanos, que compensen a los maestros y al país por guiarnos.
Ese también es el objetivo primordial de todo estudiante. No dejen caer a sus familias ni a ustedes mismos. – ¡Es cierto! – ¡Bien dicho! – ¡Muy bien! – Bien dicho. ¡Cierto! ¡Buen trabajo! Tiene razón. – Tiene sentido. – Sí. ¡Detente! ¡Alto! – ¡Alto! – ¡Rápido! Mire, señor. Síganlo. Alto ahí.